jueves, 30 de septiembre de 2010

Nosotros no pudimos impedir lo que sucedió a continuación. ¿Quien podía detenernos si al fin eramos libres un segundo?? Quedamos frente a frente, mirándonos con el amor desbordándose en nuestros sentidos. Entonces yo alcé mi mano derecha, la deposité en su mejilla y la toqué. ¡Si, la toqué!. Una caricia, un suspiro. Y ella cerró los ojos, se estremeció en silencio. Eso fue todo. Todo. Solo mi mano en su mejilla. Nadie nos vio, pero al día siguiente, al contemplar el rey, supo lo que había sucedido. Su majestad me dijo: <<tu mano ha manchado una pureza que no te pertenecía >> y por eso ordenó que me la cortaran y me expulsaran del reino.
¿Puede una existencia concentrarse en un segundo? La respuesta es sí. Volvería a dar cien, mil veces mi mano derecha. Y sé que en ese momento tuve más que muchas personas a lo largo de sus existencias. Así que... 
Mi retrato fue destruido, Begoña murió de tristeza. Mi mano esta clavada en la puerta principal de la ciudad, como advertencia. Juzgad, pues mi historia. Sé que no la entenderéisEl amor, el amor puro, no necesita másSi lo halláis, guardad ese único segundo que os colmara eternamente. Mas allá de mi mano, yo hubiera dado mi vida por él.





Una vez mas me has demostrado que eres la única que esta ahí siempre, cuando mas necesito a alguien, cuando necesito desahogarme, cuando es totalmente necesario hablar con alguien. Tú únicamente tú. 
Ya te lo he dicho más veces pero te lo repito una vez más, me encantan nuestras tardes, me encanta reír a tu lado, me encanta que me escuches cuando lloro, me encanto que te preocuparas por mi hoy, tus mensajes me alegraron la mañana, eres tan rica, tan... tú.  Alba, gracias por existir, gracias por ser mi amiga, gracias por no ser alguien, gracias por marcar con diferencia tu paso por mi vida. GRACIAS.

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