¿Puede una existencia concentrarse en un segundo? La respuesta es sí. Volvería a dar cien, mil veces mi mano derecha. Y sé que en ese momento tuve más que muchas personas a lo largo de sus existencias. Así que...
Mi retrato fue destruido, Begoña murió de tristeza. Mi mano esta clavada en la puerta principal de la ciudad, como advertencia. Juzgad, pues mi historia. Sé que no la entenderéis. El amor, el amor puro, no necesita más. Si lo halláis, guardad ese único segundo que os colmara eternamente. Mas allá de mi mano, yo hubiera dado mi vida por él.
Una vez mas me has demostrado que eres la única que esta ahí siempre, cuando mas necesito a alguien, cuando necesito desahogarme, cuando es totalmente necesario hablar con alguien. Tú únicamente tú.
Ya te lo he dicho más veces pero te lo repito una vez más, me encantan nuestras tardes, me encanta reír a tu lado, me encanta que me escuches cuando lloro, me encanto que te preocuparas por mi hoy, tus mensajes me alegraron la mañana, eres tan rica, tan... tú. Alba, gracias por existir, gracias por ser mi amiga, gracias por no ser alguien, gracias por marcar con diferencia tu paso por mi vida. GRACIAS.
No hay comentarios:
Publicar un comentario