miércoles, 5 de enero de 2011

Fue su último deseo "prométeme que si un día lo dejamos seguiremos siendo amigos."
Mentí, mentí desde el primer día, desde ese primer momento fue una mentira tras otra. Desde ese primer día.
Dulce y tormentoso primer día, fueron buenos y malos momentos, momentos mágicos, momentos amargos, momentos de locura en su más inmensa mayoría. Fueron meses de ternura, de paseos, agarrada de tu mano, de infinitas anécdotas, de tardes enteras protegida entre tus brazos, de manos heladas que acariciaban mi piel, de besos, de infinitos besos. Fueron tardes pasadas, pero tardes que aún hoy no cambiaría por nada. Fueron tardes que me hicieron madurar, de dolor, de orgullo, de celos, de amor. Fueron tardes tuyas y mías, únicamente tuyas y mías. Recuerdo cada momento especial, cada largo recorrido que hacías día tras día para venir a verme. A mi, a una estúpida enamorada de ti. Es cierto, quisimos con la inocencia de lastimarse por amor. Y eso fue lo que me impulso a dejarlo,  todo. Todo cambió muy rápido, quizás demasiado rápido. Bien sabias que conmigo las cosas eran fáciles, o me tenias al cien por cien o me perdías. Me perdiste, me perdiste por algo que ahora lo es todo para ti, y en cierto modo me alegro por el cambio. Estos años han sido de dudas, de recuerdos, de orgullo, de amor, de pese a estar con otros tantos seguir enamorada de ti. Y hoy día cinco de enero tengo la valentía de escribirlo, sabiendo que nunca lo leerás, hoy día cinco de enero, tengo unos planes en los que ya no entras tú. Hoy por fin, he pasado página, definitivamente, ya no eres nadie. 



¡Si! Después de mucho, mucho tiempo ausentada de este blog, vuelvo con más fuerzas que nunca. Año nuevo, propósitos nuevos. Y entre mis propósitos está pasarme más a menudo por aquí y dejar textos como el de arriba, textos para desahogarme y que luego alguien lo copie (como pasa siempre) textos para... sentirme bien.

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